Conoce 12 propiedades del queso de cabra

 

¡Buenos días queseros!

Un nuevo Martes estamos por aquí. Hoy os traemos información muy interesante. Sabemos que os encanta el queso de cabra pero… ¿conocéis todas sus propiedades?

Vamos a descubrir que, además de estar riquísimo, tiene un montón de ventajas en nuestra alimentación. Os invitamos a seguir leyendo para descubrirlas.

  • Es más fácil de digerir. La leche de cabra es la leche más parecida a la leche materna. Esta tienen un contenido menor de lactosa por lo que es más adecuado para personas intolerantes a este tipo de azúcar.
  • Junto con la leche de burra, la leche de cabras es de las más antinflamatorias. Contiene caseína A2, un tipo de proteína que ha demostrado ser menos alergénica e inflamatoria.
  • Recomendable para dietas bajas en sodio.
  • Alto contenido en nutrientes: es una buena fuente de vitamina A, D, K, riboflavina, potasio, calcio, fósforo, hierro, niacina y tiamina.
  • Es un queso rico en proteínas imprescindibles para la formación y reparación de tejidos, músculos y huesos.
  • Alto contenido de vitamina A que ayuda a la salud ocular, refuerzo del sistema inmunitario y al buen funcionamiento de órganos vitales como corazón, riñones o pulmones.
  • Tiene un alto contenido en fósforo que favorece la memoria y la concentración.
  • Bueno para el riñón. Este tipo de queso es adecuado para quienes padecen insuficiencia renal crónica gracias a su bajo contenido en potasio.
  • Ayuda al desarrollo óseo y a la prevención de osteoporosis.
  • Contiene prebióticos. Mejora la flora intestinal y el sistema inmunológico. Ayuda a la absorción del calcio y sintetiza la vitamina B.
  • Tiene propiedades antibacterianas. Algunas bacterias aisladas del queso pueden inhibir bacterias como el Sthaphylococcus aureus.
  • Su grasa es más saludable. Contiene menos grasas saturadas lo que lo hace más ligero y a su vez aporta menos calorías.

Además de estas 12 propiedades alimentarias, el queso de cabra es muy versátil y admite muchas formas de combinarlo. Puedes aderezarlo con distintas especias (pimienta, pimentón, orégano) o se puede tomar con aceite o miel.

Utilízalo en desayunos, como acompañamiento y picoteo o en comidas más elaboradas. ¡Está riquísimo!



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